Medicina clásica oriental, Barcelona. Profesor Manuel Rodríguez Cuadras. Acupuntura japonesa, Toyohari, Manaka, Shonishin, Fitoterapia China, Acupuntura biodinámica. Pediatría, ginecología, dolor, ansiedad, depresión, fatiga.



Medicina clásica oriental, Barcelona. Profesor Manuel Rodríguez Cuadras. Acupuntura japonesa, Toyohari, Manaka, Shonishin, Fitoterapia China, Acupuntura biodinámica. Pediatría, ginecología, dolor, ansiedad, depresión, fatiga.
Acupuntura japonesa, un clásico recién llegado

 

Acupuntura Japonesa.

Un clásico recién llegado

Se considera generalmente que la acupuntura se originó en China hace más de dos mil años. Practicada de modo continuado desde entonces, sigue siendo un componente significativo del sistema sanitario chino y ha sido introducida en muchos otros países, en varios de los cuales se ha incorporado plenamente al conjunto corriente de oferta sanitaria.

Hasta el día de hoy los métodos y teorías sobre acupuntura más populares en los países occidentales son los dominantes en la China actual. Pero la acupuntura se ha practicado y practica también en otros países, donde, partiendo de la raíz común de las teorías chinas, se ha desarrollado su historia propia, su metodología y su tradición. En Japón, por ejemplo, ha sido parte de la práctica médica corriente desde hace unos 1400 años, y, sin embargo, la tradición, variedad y alcance de las prácticas acupunturales en países como Japón es todavía virtualmente desconocido en Occidente.

Tradicionalmente la acupuntura se usaba para tratar enfermedades descritas en el marco conceptual de la literatura clásica (Yin-Yang, 5 Elementos, zangfu, etc.). Los métodos de acupuntura japonesa moderna se usan y combinan para tratar no sólo las condiciones descritas a través de estos conceptos tradicionales, sino también para abordar desórdenes definidos de acuerdo a los parámetros de la actual medicina occidental.

Una posible explicación de este fenómeno se encuentra en la historia moderna de la acupuntura en Japón, donde la restauración Meiji (1876) acercó considerablemente la práctica de la medicina a los conocimientos y estándares propios de la medicina occidental, relegando a un plano propio de la tradición folclórica las medicinas tradicionales, y obligando así a los acupuntores a desenvolverse en un medio altamente competitivo y socialmente desventajoso. De hecho, la acupuntura quedó prácticamente reducida hasta 1905 a conjuntos de recetas (o protocolos de tratamiento) a los que se había despojado de casi todo su soporte teórico, aparentemente en un esfuerzo para permitir su práctica a colectivos (en este caso, los invidentes) económicamente desfavorecidos. A principios del S. XX esta situación comenzó a cambiar, iniciándose un movimiento, que aún continúa, dedicado a recuperar el significado de las teorías clásicas examinándolas a la luz de la ciencia moderna y a establecer una práctica clínica no sólo eficaz, sino teóricamente coherente.

Es importante tener en cuenta las presiones socioculturales, económicas y políticas que han actuado y actúan sobre la medicina en general y sobre la acupuntura en particular en los países en los que se practica. China ha atravesado en las últimas décadas por eventos sociopolíticos de enorme envergadura que han influenciado en gran manera el sistema sanitario y el educativo. Las necesidades sanitarias de China, especialmente en los 50, eran enormes y de difícil satisfacción, y es digno de subrayar el que en estas circunstancias el gobierno incluyese las prácticas tradicionales en el conjunto del sistema sanitario moderno. Pero no debemos olvidar que la vida en China es muy diferente de la vida en Occidente; por ejemplo, la mayoría de la población china habita en zonas rurales y escasamente comunicadas, mientras que en Occidente domina la población urbana, con todo lo que ello conlleva en alimentación, estilo de vida, acceso a recursos, etc.. Consecuentemente los problemas y necesidades sanitarias son también diferentes, y algunas de las adaptaciones hechas en China para cubrir sus propias necesidades pueden no resultar completamente adecuadas cuando se trasplantan a nuestras latitudes. Hay que considerar además que en China la acupuntura se ha mezclado con la moxibustión, la fitoterapia e incluso con la medicina alopática, pues no existe allí la competencia a nivel de mercado que obra como disgregante en la mayor parte de países occidentales.

Por otra parte, Japón es un país industrializado, comparable en muchos aspectos a naciones Occidentales como USA o UK, y cuyos cambios se han producido aproximadamente en la misma dirección que los de los países considerados como del primer mundo, con lo que es lícito asumir que las necesidades en sanidad no son demasiado distintas de las que nos encontramos hoy en Europa. La enfermedades y desórdenes más corrientes muestran tendencias similares en todos los países considerados desarrollados, e incluso la competencia entre la medicina convencional (occidental) y la acupuntura tiene un carácter bastante parecido. En Japón menos del 5% de la población recurre a la acupuntura, y la gran mayoría del público recurre a otras medicinas, incluyendo la fitoterapia tradicional, cuyo turnover se cifra en billones de dólares. Esto es comparable a la situación en Occidente, donde acupuntura y moxibustión son usados por una parte todavía muy pequeña de la población.

En términos prácticos, es muy posible que la variedad de técnicas y enfoques terapéuticos desarrollados y practicados en Japón sean pues de aplicación más directa en Occidente que los chinos modernos. Además las técnicas en sí, usualmente más suaves, más sutiles y menos dolorosas que las usadas en China, resultan más apropiadas para el público occidental. En realidad se enseña también en China que las técnicas suaves y relativamente superficiales son las más adecuadas para personas delicadas (enfermos, niños, ancianos) y para los que no realizan trabajos físicamente duros. Esto no significa que las técnicas más conocidas con inserción más profunda y manipulación fuerte hayan de desaparecer, sino más bien que veremos un desarrollo y proliferación paralelo de otras técnicas, como las japonesas, menos invasivas. La tendencia a un sistema sanitario pluralista, con opciones y métodos más adaptados a personas, patologías y preferencias diversas, es visiblemente creciente tanto en Oriente como en Occidente.

Históricamente las terapias usando agujas o moxa han sido muchas y muy diversas tanto en China como en Japón; en realidad es difícil trazar para sus tradiciones una línea continua y única que vaya más allá de unas cuantas décadas, y la variación y diversidad han sido más la norma que la excepción. Por ello no atenta contra la tradición ni resulta contradictorio hablar de un movimiento a la vez tradicional y renovador en Oriente, y este movimiento tiene una de sus más claras expresiones en las distintas formas de acupuntura japonesa.

En resumen, la acupuntura japonesa presenta las siguientes características:

• Se basa en los supuestos, teorías y textos de los grandes clásicos de la cultura y medicina chinas
• Ha evolucionado de modo independiente desde hace varios siglos, adquiriendo personalidad y desarrollado métodos propios
• Se desarrolla actualmente en un entorno intelectual de aplicación de paradigmas y conceptos científicos modernos a la interpretación del bloque teórico tradicional
• En términos generales resulta mucho menos agresiva que la más conocida acupuntura de estilo chino. Sus técnicas resultan indoloras, y suelen ser más suaves y sutiles
• Se aplica en un entorno más similar a nuestros países de lo que es China, con lo que potencialmente resulta mejor preparada para abordar problemas relacionados más o menos directamente con el estilo de vida (estrés, economía, envejecimiento, alimentación, etc.)

 

Manuel Rodríguez | Experto en Medicina Clásica China, Acupuntura y Fitoterapia -  Acupuntura Japonesa, estilos Toyohari, Manaka y Keiraku Chiryo -  Shonishin (tratamiento pediátrico)

 

 





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