Medicina clásica oriental, Barcelona. Profesor Manuel Rodríguez Cuadras. Acupuntura japonesa, Toyohari, Manaka, Shonishin, Fitoterapia China, Acupuntura biodinámica. Pediatría, ginecología, dolor, ansiedad, depresión, fatiga.



Medicina clásica oriental, Barcelona. Profesor Manuel Rodríguez Cuadras. Acupuntura japonesa, Toyohari, Manaka, Shonishin, Fitoterapia China, Acupuntura biodinámica. Pediatría, ginecología, dolor, ansiedad, depresión, fatiga.
Acupuntura, estimulación intensa y suave

Artículo publicado en la Revista ROL de enfermería,

Vol. Marzo 05

La Acupuntura es probablemente el aspecto más conocido de la Medicina Tradicional China. Los orígenes más antiguos no nos son todavía claramente conocidos, incluso no es a descartar un posible origen chamánico de la técnica (clavar agujas sería como "alancear" los demonios que dañan el cuerpo), pero su incorporación a la medicina como ciencia y su definición como método están claramente presentados y desarrollados en dos textos históricos que se cuentan entre los más antiguos de la cultura china: el Huang Di Nei Jing (o Clásico de Medicina Interna del Emperador amarillo, compilado entre el s.II AC y el III DC) y el Nan Jing, o Clásico de las dificultades, publicado alrededor del año 220 DC. A lo largo de la historia de Asia, la acupuntura ha ido transmitiéndose y matizándose no sólo en China, sino en toda su área de influencia, como Los modernos Vietnam, Corea y Japón.

En Europa se encuentra presente ya desde el S.XVII, aunque los avances de la medicina bioquímica y la rigidez del pensamiento emanado de Descartes y los enciclopedistas la relegaron prácticamente al olvido hasta los años 50, cuando dos médicos franceses (G. Soulié de Mourant y A. Chamfrault), fascinados ambos por la cultura china y por la eficacia de sus procedimientos terapéuticos, dieron un nuevo nacimiento a esta disciplina específica; solo faltaba que un maestro -de origen vietnamita-, el Dr. Nguyen Van Nghi llegase a Francia y comenzase a curar para que la Acupuntura despegase de nuevo en una parte de Europa. Incidentalmente, el Dr. Van Nghi enseñó también en España, y algunos acupuntores en ejercicio pudieron aún beneficiarse de sus enseñanzas.

Mientras tanto, en Alemania, en los años 30 comenzaba el movimiento de los "Heilpractiker", es decir, practicantes de métodos de curación naturales con estudios y prácticas reconocidas y reguladas; la acupuntura más común, de raíz china entró de la mano de expertos y eruditos formados en China, como el Dr. Unschuld, mostrando sus profundas raíces teóricas y prácticas y encontrando así rápidamente un lugar en este entorno. Un poco más adelante, en los años 50, surgió una nueva técnica, la electropuntura de Voll (del nombre de su creador, el Dr. Reinhold Voll), que se dirige a la modificación de los estados energéticos de la persona mediante el uso de impulsos eléctricos.

También en otros países europeos (Dinamarca, Finlandia) se conoció y practicó la Acupuntura desde los años 50, pero en general el modelo terapéutico acupuntural quedó circunscrito a sus fronteras. No se puede hablar de un auténtico despegue en el uso y conocimiento de la Acupuntura hasta después de la histórica visita de Richard Nixon a China en 1972, contacto que significó la nueva apertura de China a Occidente y conllevó la explosión en nuestros lares de "lo chino", entre lo que se incluía el arte de curar. Desde 1972 hasta hoy, el flujo de información es constante, y ha dado lugar, no sólo al conocimiento y práctica de la Acupuntura tal como se enseña hoy en la R.P. China, sino a la difusión y uso de otros modos de estímulo que, siendo también acupuntura, proponen distintos matices teóricos y diferente terapia, por ejemplo, el sistema Toyohari, referido principalmente a lo expuesto en el Nan Jing y en el que prácticamente nunca se insertan agujas.

Los resultados obtenidos y el soporte teórico ostentado por esta acupuntura sin punción -sostienen estar más cerca de los clásicos que algunas escuelas más "modernas"- hacen que debamos reconsiderar la definición más usual de acupuntura, según la cual es el conjunto de técnicas en las que se modifican las condiciones del cuerpo mediante la inserción de agujas. En su lugar, habríamos de establecer como acupuntura el conjunto de técnicas mediante las cuales se influencia el metabolismo estimulando desde el exterior unas zonas específicas. Los modos usuales de estímulo son la punción -la forma más conocida de acupuntura-, la presión, la concentración energética con o sin instrumentos, el calor, la electricidad y los agentes magnéticos. Las zonas de aplicación más empleadas son, o bien canales específicos de transporte de Qi, o bien puntos donde este Qi se concentra. Las áreas de aplicación del estímulo se definen pues en función del recorrido, existencia y estado del Qi, lo que nos lleva a una de las grandes incógnitas de la acupuntura, es decir, ¿Qué es el Qi?.

El concepto de Qi podía en sí mismo ser, objeto, no de un artículo, sino de uno o varios libros. El término Qi no es exclusivo de la medicina, sino que precede a su codificación y está profundamente imbricado en la cultura china en su conjunto. Se habla del Qi en pintura, poesía, construcción, política y, desde luego, en la salud. Un término tan extendido y complejo no admite traducción ni definición simple; Qi es energía, pero también es materia, intención, esencia, movimiento y movilidad. También se suele traducir Qi por vitalidad, pero hay que recordar que dentro de la cultura y el lenguaje chinos muchas veces no se establece diferencia entre acto y actuador, de modo que Qi es vida y al mismo tiempo sus manifestaciones. Si aceptamos esta ambigüedad, Qi, el concepto central de la medicina china, se podría definir como "hálito vital", vitalidad o funcionalidad del organismo y de cada una de sus partes. La acupuntura entonces sería un modo de regular y conducir esta vitalidad mediante intervenciones fundamentalmente externas. Estas intervenciones se realizan en puntos específicos, los "puntos acupunturales", lugares donde el Qi se reúne y/o se hace accesible, situados en general a lo largo del recorrido de su propio sistema circulatorio, los Canales y Colaterales, o sistema de Meridianos. La naturaleza de este sistema no es más clara que la del elemento que conducen, pero al menos podemos apreciar cambios que permiten objetivar al menos parte de sus recorridos. Se han detectado cambios en la conductividad de la piel en zonas que corresponden a los Canales y Colaterales definidos históricamente, y se han podido también detectar los cambios que experimentan estas zonas al estimular los puntos acupunturales. Podemos afirmar, entonces, que la existencia de puntos, Canales y de "algo" que aparentemente circula por ellos está hoy más allá de toda duda, pero la naturaleza de ese "algo", el Qi, nos es todavía tan desconocida como la de la vida misma.

Reconozcámoslo: a día de hoy los acupuntores no sabemos realmente que es el Qi, ignoramos la naturaleza de los Canales por los que supuestamente circula, tenemos nuestras propias teorías con respecto a la fisiopatología humana, pero... podemos obtener resultados sorprendentes a partir de una teoría internamente coherente que nos permite acceder al control de las desarmonías (síntomas o enfermedades) mediante un modo no agresivo de intervención. La manipulación de los instrumentos de acupuntura sobre los puntos de concentración del Qi producen resultados no sólo a nivel sintomático o subjetivo, sino que está perfectamente comprobado que introducen cambios en la secreción de hormonas como la adrenalina, la serotonina o la norepinefrina, lo que contribuye a explicar desde el punto de vista neurológico algunos de los efectos más conocidos de la acupuntura, como la analgesia o la movilización.

¿Para que sirve la acupuntura? La respuesta depende de la escuela terapéutica. La medicina regular, representada, por ejemplo por la OMS y por los departamentos de Medicina China de los correspondientes Colegios, aún reconociendo su capacidad curativa en campos muy diversos (ver apéndice de enfermedades tratables por acupuntura según la OMS) pone el énfasis en la capacidad analgésica y, en menor medida, en tratamientos de apoyo a terapias más convencionales. Los especialistas en Acupuntura, en cambio, amplían decididamente su campo de acción a casi cualquier ámbito de la medicina; neurología, ginecología, pediatría, cardiovascular, aparato respiratorio, etc. son áreas en las que la acupuntura debidamente empleada obtiene resultados consistentes.

La practica de la acupuntura sigue en Europa diversos modelos; esquematizando, estos modelos son el alemán, el francés, el chino y el japonés.

El modelo alemán (acupuntura de Voll) se basa en los cambios de características eléctricas observados en las zonas acupunturales clásicas (puntos y canales), recurriendo para el tratamiento a diversas posibilidades: medicamentos homeopáticos, estimulación o sedación mediante electropuntura, terapia neural, acupuntura con agujas, e incluso algunos medicamentos alopáticos; su práctica está regulada a través de los estudios y leyes que conciernen a los Heilpracktiker, relativamente poco condicionados por la estructura usual de las licenciaturas en Medicina y Cirugía.

El modelo francés está muy condicionado por la práctica de la acupuntura a través de especialistas formados básicamente en medicina alopática, así como por las teorías de Nguyen Van Nghi, quien estableció en Montpellier la primera cátedra moderna de acupuntura en una Facultad regular de Medicina en Europa. Es un modelo consecuentemente referido con frecuencia a la fisiopatología occidental, y que tiende a explicar la acupuntura a través de sus efectos sobre el sistema nervioso.

El modelo chino, tal como lo conocemos hoy responde a la compilación que se hizo en China a fines de los 50 de los diversos movimientos y tradiciones que configuran la terapia conocida como Medicina Tradicional China; en esta compilación se reunieron teorías y experiencias procedentes de diversos campos: el estudio de los clásicos, la tradición acupuntural propiamente dicha, la tradición herbalista y, muy importante, los conocimientos aportados por la medicina convencional, pues médicos formados en esta escuela terapéutica eran los que integraron el comité de expertos que recopiló este nuevo y antiguo sistema de salud. Este modelo, en parte artificial y desde luego eficaz, fue también condicionado por las circunstancias políticas (ninguna teoría podía entonces oponerse a la interpretación corriente del marxismo-maoismo) y por las económico-sociales, pues para las autoridades chinas era prioritario desarrollar un sistema terapéutico eficaz, fácil de aprender y de usar, que permitiese atender lo mejor posible las necesidades sanitarias de una enorme población que económicamente se encontraba al límite de la subsistencia.

El modelo japonés sufrió unos condicionantes diferentes. En el s.XVII, Waichi Sugiyama, un gran acupuntor que además era ciego, creó una escuela para invidentes, con lo que la acupuntura fue haciéndose, al menos para algunos practicantes, más sensitiva que teórica. La restauración Meiji del s XVIII, dispuesta a modernizar el país, dio toda la importancia del cuidado de la salud a la ya entonces pujante medicina occidental, y, por ejemplo, prohibió a todo el que no estuviese licenciado en esta medicina la prescripción de remedios herbales por tradicionales que fuesen, dejando la acupuntura como un modo marginal de ganarse la vida para cierto tipo de incapacitados. En estas circunstancias, la acupuntura -y la moxibustión - debieron competir en eficacia con la medicina convencional, con la medicina herbal tradicional y, además con la baja consideración social de sus practicantes, muchos de ellos ciegos. Esto obligó a refinar y sofisticar la técnica acupuntural, desembocando en modos de tratamiento, como la terapia de meridianos, el método del Dr. Manaka, o la acupuntura Toyohari, que obtienen resultados clínicos notables con inserciones muy superficiales, o incluso sin inserción

Además de la distinta importancia acordada en los distintos sistemas de acupuntura a aspectos importantes, como la inserción o no de instrumentos, la profundidad de la inserción misma, la sensación subjetiva percibida por el paciente y por el acupuntor conocida como "deqi" (llegada del Qi), debemos considerar también las diferentes apreciaciones que las escuelas de puntura han acordado a la moxibustión. Moxibustión es la técnica que consiste en aplicar calor sobre los puntos de acupuntura, y ha estado históricamente tan asociada a ella que en China acupuntura y moxibustión configuran un solo término, Zenjiu, que engloba a ambos; sin embargo, ha habido épocas en que la moxibustión ha sido una técnica independiente, y aún hoy en día en Japón acupuntura y moxibustión constituyen dos licenciaturas diferentes. De nuevo, como es de esperar hablando de un conjunto terapéutico con más de 2000 años de antigüedad, hay diferencias importantes en las técnicas de moxibustión: desde la aplicación de pequeñísimas cantidades de calor hasta el franco calentamiento de puntos o incluso áreas.

En suma, los acupuntores y sus pacientes pueden escoger hoy entre diversos modelos terapéuticos que, todos con derecho propio, ostentan el nombre de acupuntura (entendiendo por tal el conjunto acupuntura-moxibustión); desde el punto de vista de influencia en España, los más importantes son:

El modelo chino, tomando alguna de sus raíces teóricas principalmente en el Huang Di Nei Jing, pero respondiendo en realidad a la compilación moderna de conocimientos acupunturales, herbales y de medicina occidental conocida como Medicina Tradicional China. Es un modelo eficaz, relativamente fácil de aprender y cuyos mecanismos pueden explicarse al menos en parte a través de la neurología moderna. En este modelo, aún sin perder totalmente de vista las raíces clásicas, se tienen muy en cuenta datos de la neurofisiología occidental y se trabaja con frecuencia estimulando directamente el sistema nervioso. En la práctica, se trabaja con un número relativamente elevado de agujas, que se insertan a cierta profundidad (variable entre 4 y 40 mm, según puntos y zonas), buscando una reacción neural en el paciente. La moxibustión tiende a ser un procedimiento auxiliar con el fin casi exclusivo de aportar energía mediante el calor. Este modelo resulta eficaz, permite establecer un puente teórico claro con la medicina convencional y no es difícil de aprender; el inconveniente es que la punción relativamente profunda y la reacción provocada en el paciente pueden producir en este un considerable rechazo a la técnica

El modelo coreano, basado en los mismos supuestos que el chino, con la diferencia de la gran importancia concedida a una micropuntura, la manopuntura. Usa poco la moxibustión, y tiende a emplearla en cauterización, proceso en que se queman puntos del paciente para producir una reacción masiva. Aparte de estas peculiaridades, no parece ofrecer ventajas ni inconvenientes notables sobre el modelo chino

El modelo japonés, posiblemente el menos extendido hasta hoy en España, basado en un exhaustivo estudio de los clásicos, principalmente del Huang Di Nei Jing y, sobre todo, del Nan Jing. Aunque las distintas escuelas de este modelo presentan diferencias apreciables, tienen en común su pragmatismo, el énfasis en no producir reacciones negativas en el paciente (se dice que "un buen acupuntor debe poder pinchar un gato dormido sin despertarlo" ... y se entrenan a ello), el uso de muy pocas agujas muy finas y la superficialidad de la inserción, generalmente de 1 a 3 mm. Teniendo en cuenta los riesgos y la problemática general inherente a la inserción, cabe destacar el sistema Toyohari, donde los instrumentos o agujas prácticamente nunca perforan la piel. La moxibustión suele emplearse de modo sofisticado, respetando siempre la integridad y percepción del paciente, y se entiende como un modo de estimulación diferente y paralelo a los instrumentos metálicos, no sólo como medio de aportar calor. En conjunto, el modelo presenta resultados clínicos válidos -comparables, en todo caso, a los de otros sistemas-, no causa molestias en el paciente y evita problemas de punción. Inconvenientes: su aplicación requiere delicadeza y concentración, el aprendizaje resulta menos fácil que el de otras técnicas, y trabaja principalmente con el Qi, lo que dificulta relacionar su teoría con las más establecidas de la medicina convencional, aunque puede investigarse a través de campos modernos, como el biofeedback, la información, la comunicación intercelular o las redes no estrictamente neurales, como el tejido conectivo

Para terminar, lo ideal sería ofrecer una conclusión, pero en conciencia esto no es ya posible. El panorama de la acupuntura en Europa es hoy rico y variado, y todas las escuelas, modelos y métodos ofrecen ventajas e inconvenientes. A cada uno de nosotros concierne escoger lo que consideremos más adecuado a nuestro intelecto, a nuestra práctica, a nuestros pacientes

 


Manuel Rodríguez
• Licenciado en Medicina Tradicional China (Universidad de Beijing)
• Postgraduado en Medicina Tradicional China (Universidad de Beijing)
• Graduado en métodos Manaka (S. Birch) y Toyohari (Toyohari Association, Japan)
• Profesor de Medicina Tradicional China por la Universidad de Beijing

 

 

 

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Bibliografía (sólo recogiendo publicaciones en español, inglés y francés)

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Traducido por Bob Flaws.
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ISBN: 84 - 85805 - 05 - 4

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ISBN: 7 - 80051 - 818 - 3

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ISBN: 0 - 520 - 06216 - 7

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ISBN: 84 - 87403 - 71 - 9

MEDICINA CHINA, UNA TRAMA SIN TEJEDOR
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La Liebre de Marzo

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ISBN:0 - 443 - 03980 - 1

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UNDERSTANDING ACUPUNCTURE
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TECHNIQUES OF ACUPUNCTURE & MOXIBUSTIÓN
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ISBN: 7 - 5080 - 1597 - 5

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ISBN: 7 - 80005 - 558 - 2

L'ACUPUNCTURE, SES POINTS ESENTIELS
Ph. Sionneau
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ISBN: 2844445 - 194 - 2

A STUDY OF DAOIST ACUPUNCTURE
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A BRIEF HISTORY OF QI
Zhang Yu Huan - Ken Rose
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JAPANESE ACUPUNCTURE, A Clinical Guide
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FINDING EFFECTIVE ACUPUNCTURE POINTS
Shudo Denmei (Translated by Stephen Brown)
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WHO CAN RIDE THE DRAGON?
Zhang Yu Huan - Ken Rose
Paradigm Publications. 1999
ISBN: 0 - 912111 - 59 - 3

CHASING THE DRAGON'S TAIL
Yoshio Manaka, with Kazuko Itaya and Stephen Birch
Paradigm Publications
ISBN: 0 - 912111 - 32 - 1


THE BODY ELECTRIC

Robert Becker - Gary Selden
Quill. 1985
ISBN: 0 - 688 - 06971 - 1


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