Medicina clásica oriental, Barcelona. Profesor Manuel Rodríguez Cuadras. Acupuntura japonesa, Toyohari, Manaka, Shonishin, Fitoterapia China, Acupuntura biodinámica. Pediatría, ginecología, dolor, ansiedad, depresión, fatiga.



Medicina clásica oriental, Barcelona. Profesor Manuel Rodríguez Cuadras. Acupuntura japonesa, Toyohari, Manaka, Shonishin, Fitoterapia China, Acupuntura biodinámica. Pediatría, ginecología, dolor, ansiedad, depresión, fatiga.
Pediatría en Medicina Oriental, algunas ideas

 

Principios y un poco de historia

La Pediatría, el diagnóstico y tratamiento específico de los desórdenes que aquejan a los niños y niñas desde su nacimiento hasta la pubertad, es una de las primeras especialidades diferenciadas como tales en la China clásica. Libros fundamentales, como el Jin Gui Yao Lue (Zhang Zhong Jin) o el Mai Jing (Wang Su He), fechados hacia el final de la dinastía Han (220 DC) contienen capítulos dedicados específicamente al tratamiento de enfermedades infantiles. En la dinastía Song (960-1126 DC), con la ordenación y formalización del sistema sanitario aparece el primer libro dedicado exclusivamente al tratamiento de enfermedades infantiles, el Xiao Er Yao Zheng Zhi Jue (Recolección de patrones y tratamientos esenciales en Pediatría), escrito por Qi Yi y fechado entre el 1032 y el 1113 DC. Este famoso pediatra presentó la idea de las características diferenciales de la infancia y postuló nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento adecuados a ese período[1], además de ofrecer la descripción detallada de síndromes y tratamientos de algunas enfermedades infantiles corrientes, como sarampión, paperas o varicela. La especialidad continuó desarrollándose durante la dinastía Ming (1368-1644 DC), y sucesivas, transmitiéndose como tal a Japón y Corea, en una evolución permanente que une sin interrupciones la tradición con la  actualidad.


En la China de hoy la Pediatría es una especialidad bien establecida, con estudios diferenciados, decenas de textos y su propio departamento en los hospitales. Para sorpresa de muchos occidentales, prácticamente toda la especialidad gira alrededor de la definición y administración de fórmulas herbales, posiblemente porque la Pediatría se relaciona sobre todo con la Medicina Interna, cuyos tratamientos son prácticamente siempre a través de la Fitoterapia. Cierto es que muchos libros de Acupuntura, sobre todo occidentales, contienen secciones relativas a enfermedades infantiles, pero no es frecuente que los niños reciban en China tratamiento acupuntural; primero, por la propia definición de la disciplina, pero también, y muy importante, porque los niños en general odian las agujas. Sin embargo, dada la importancia y la eficacia de la Acupuntura y lo extendido de su práctica en Occidente entre los profesionales de la MTC, es muy necesario contemplar esta herramienta terapéutica en el entorno pediátrico. Existen básicamente dos posibilidades de acupuntura infantil: una, directamente derivada de la acupuntura regular practicada en los adultos, y otra específicamente pediátrica, el Shonishin, método japonés desarrollado desde el S. XVI y que, no sólo se sigue practicando, sino que ofrece la posibilidad de efectuar tratamientos domésticos con un mínimo de formación por parte de los progenitores. No me extenderé en este artículo sobre la acupuntura regular practicada a los niños, pues sus principios y puntos son los mismos que ya conocen los lectores acupuntores, y el núcleo conceptual de su adaptación a la infancia es una correcta diferenciación de síndromes, y, sobre todo, un cuidado exquisito con las dosis

 

El tema de las dosis

Estamos acostumbrados a pensar sobre las dosis casi exclusivamente en términos de medicación, sea esta sintética o natural. Es necesario -y en Pediatría, fundamental- reconocer que todo estímulo elicita una respuesta, y, por lo tanto, sea cual sea la naturaleza del estímulo (químico, manual, energético, o mecánico) debe ser graduado adecuadamente para producir la respuesta deseada


En un gráfico simple, podemos representar estímulo y respuesta en un eje de coordenadas, poniendo, por ejemplo dosis de estímulo en las ordenadas y la respuesta en las abscisas. Partimos de un estímulo 0, al que corresponde, claro, un efecto 0. A medida que aumenta el estímulo (por ejemplo, el tiempo de permanencia de agujas, o el número de manipulaciones), el efecto se va incrementando, hasta llegar a un umbral donde la respuesta es perceptible y/o terapéutica. Seguimos aumentando la dosis, y así va creciendo la importancia de la respuesta... hasta llegar a un punto donde el aumento de dosis ya no produce una respuesta terapéutica, es decir, hemos sobrepasado el umbral de eficacia de la técnica. A partir de aquí, seguir estimulando ya no causa efectos positivos, sino que puede incluso causarlos negativos.

 

En un paciente adulto tipo, las umbrales de respuesta que definen la banda de eficacia terapéutica óptima están históricamente tan bien definidos, que en muchas escuelas de puntura se ha llegado a fijar tiempos; por ejemplo se supone que la aguja debe permanecer puesta 20 minutos, etc. Además, justo es mencionar que en la mayoría de los casos, la sobredosis acupuntural tiene efectos sólo leves y temporales, como cansancio, ligera cefalea, etc. Todo ello ha contribuido a que, en cierta manera, el tema de la dosis no se suela enfatizar al tratar de acupuntura

 

Sin embargo los niños (y muchos adultos) presentan un panorama  diferente: no solo su umbral terapéutico es más bajo (es decir, reaccionan a dosis menores), sino que la banda de eficacia es más estrecha, saliendo rápidamente el estímulo del área de utilidad y entrando en la peligrosa área de sobretratamiento

En niños la banda de dosis óptima es más pequeña y el umbral terapéutico es más bajo

 

 

Además, si el niño está debilitado, o con mucha tensión emocional, o padece una enfermedad grave, el umbral de eficacia será aún más bajo, y la banda de dosis óptima, aún más reducida.  Y aquí encontramos una de las características del tratamiento infantil, el efecto negativo del sobretratamiento. En general el sobretratamiento acupuntural no acarrea consecuencias negativas, o estas sólo son temporales; sin embargo, si se sobretrata a un niño, es fácil que evolucione empeorando su condición, o quedando exhausto o angustiado. Es fundamental en Pediatría tener siempre como principio hacer lo menos posible, menos es más.

 HACER LO MENOS POSIBLE, MENOS ES MÁS

 Es pues evidente que, como regla general, no podemos, aplicar a los niños estímulos demasiado fuertes, que fácilmente nos llevarían a sobretratarlo; empleamos métodos suaves, que, produciendo una acumulación más lenta del efecto, nos permiten evaluar las reacciones y graduar adecuadamente las dosis

Un estímulo más bajo permite disponer de más tiempo para evaluar la reacción

 

 

Comenzar siempre por un estímulo mínimo, ir de menos a más

La idea de aplicar estímulos suaves no es sólo útil en Pediatría, sino siempre que tratemos personas que por su condición, preparación, desarmonía concreta o personalidad, podamos considerar como hipersensibles. Hay que tener además en cuenta que cuanto más seria es la enfermedad, más sensible será el paciente

 

La dosis en técnicas no medicamentosas puede graduarse controlando tres variables básicas: el tiempo, la intensidad de la intervención, y el tipo de  herramientas o útiles que vamos a emplear (agujas, rodillos, dedos, etc.). Las múltiples posibilidades de combinación tiempo-intensidad-instrumento nos darán una enorme flexibilidad en el momento de definir y aplicar la dosis correcta


Métodos usuales de tratamiento no medicamentoso con instrumentos:

acupuntura, microestimuladores, Shonishin  y otros

En Pediatría, si hay que utilizar agujas, deben ser siempre muy finas (0,12 mm., por ejemplo), y colocarlas en áreas donde el niño no las note, y, si es posible, ni las vea. Normalmente se coloca muy superficialmente la aguja, se estimula un momentito (¡cuidado con provocar calambres!) y se retira rápidamente. Con una buena técnica es perfectamente posible punzar al niño sin que se de ni cuenta. Siempre, siempre, es fundamental no producir dolor


También pueden  usarse microestimuladores, como las bolas de tipo aurículopuntura (siempre que el niño no pueda quitársela por sí mismo), agujas o chinchetas intradérmicas o, con mucha precaución, imanes. Un poco más difíciles de emplear, pero muy eficaces, son otros métodos, como la regulación de Yin/Yang del Dr. Manaka, la moxibustión o la microsangradura. En todos ellos es necesario apreciar el nivel de agresividad que suponen y la dosis de estímulo que representan, adecuando estos parámetros a la constitución del paciente y a la condición patológica que le aqueja


La mayoría de las dificultades relacionadas con los métodos de puntura más conocidos pueden obviarse recurriendo al Shonishin, la acupuntura pediátrica japonesa mencionada al principio del artículo. En esta técnica no se suelen usar agujas, sino medios no penetrantes, que se manipulan sin agresividad, mediante roces o golpeteos muy suaves y rítmicos, o ligero rascado. Para ello se han desarrollado a lo largo de los años una serie de instrumentos especializados, como el teishin, una especie de punzón destinado a estimular los puntos sin llegar nunca a perforar la piel. Aunque para una versión simplificada del Shonishin también pueden emplearse útiles domésticos, como cucharillas o bastoncillos, es recomendable hacerse al menos con un rodillo y un teishin. En muchos casos resulta útil el teishin con resorte, un verdadero 'instrumento 3 en 1' con el que se puede frotar, presionar, golpetear y raspar


Herramientas usuales de Shonishin

 Teishin (izquierda)

 Enshin (derecha)

 Teishin con resorte, "3 en 1"

 

Rodillo con punta de Teishin

 

Rodillo simple

 

 

 

 

 

 

Shonishin no es sólo una técnica eficaz y segura a nivel de especialistas, sino que, con ligeras modificaciones, sus bases pueden enseñarse a los progenitores -o a cualquier adulto con un mínimo de sentido común- para que prosigan y consoliden los resultados obtenidos en consulta mediante un tratamiento doméstico, o incluso, con un poco más de preparación, sean capaces de tratar muchos de los problemas comunes de la infancia, los que con mayor frecuencia suelen aquejar a sus hijos. Precisamente, junto con Rayén Antón, hemos puesto a punto un curso práctico de cuidado infantil en el que, además de rudimentos de Shonishin, introducimos remedios seguros, eficaces y fáciles para cuidar en casa a los niños, y hemos publicado [2] un manual con el conjunto de estos métodos. Como padre, me resulta difícil imaginar mayor satisfacción que la de cuidar de la salud de mis hijos y ayudarles a recobrarla cuando se altera. Esta idea, como saben los que han tenido la buena voluntad de leer mi primer libro al respecto [3], fue la que me impulsó a profundizar en el campo de la Pediatría, y es la que nos lleva a organizar los seminarios de cuidado infantil


Métodos usuales de tratamiento no medicamentoso sin instrumentos: Tuina

La Tuina, o masaje terapéutico chino, es una de las herramientas principales de la medicina oriental. El campo de aplicación de la Tuina es más reducido que el de las distintas formas de acupuntura, pero dada la alta sensibilidad de los niños, la técnica resulta muy eficaz en el tratamiento infantil. A edades tempranas, algunas manipulaciones resultan incluso más efectivas que otros posibles remedios, acupuntura incluida. Existe la especialidad concreta de Tuina infantil, pero el tema es demasiado extenso como para abordarlo aquí en detalle, aunque es preciso indicar que también en este ámbito debe aplicarse con rigor el concepto de dosis justa      


Algunas consideraciones sobre el tratamiento infantil no medicamentoso

Sea cual sea la técnica concreta que se aplique, hay algunas indicaciones que creo de utilidad recordar cuando se tratan criaturas:


  • Aún cuando aparentemente haya algunos patrones patológicos, el principio básico es siempre regular el Qi [4]. A partir de esta regulación puede plantearse la expulsión de los patógenos, si es que existen
  • Muy importante: Por lo general es necesario regular el Qi moviéndolo hacia abajo El Qi de los niños se mueve casi siempre verticalmente, sólo hacia arriba y hacia abajo. Y además, tiende a ir hacia arriba, sobre todo si la criatura se altera
  • Cuando se tratan niños, lo más importante es que no se disgusten. Lo que se intenta es regular el Qi, y el Qi está relacionado y es movido, por las emociones: si el niño se altera, su Qi se desordena. Recordar que los niños son básicamente incapaces de regular sus emociones
  • En etapas preverbales, llorar puede ser una manera de comunicación, no necesariamente indica que el niño está disgustado. Es necesario aprender a interpretar el llanto del bebé
  • Debe establecerse una relación clara y simple entre niño y terapeuta. Es muy importante construir una relación de confianza, aún si esto implica realizar algunos tratamientos no demasiado efectivos.  Ser cuidadoso de no ser demasiado juguetón, esto también puede ser contraproducente.
  • Tal vez es mejor evitar el contacto visual (muchos niños se ponen nerviosos).
  • Ser flexible en la forma de tratamiento. A algunos niños les gusta estar con su madre, otros reaccionan mejor cuando están solos, unos prefieren que se les hable, otros no, etc. El niño debe sentirse cómodo.
  • Una guía para valorar la dosis puede ser la velocidad del pulso. Asumimos que un pulso más rápido implica movimientos más rápidos del Qi, por lo que, a pulso rápido,   tratamiento ligero y rápido.
  • La textura y calidad de la piel pueden ayudar en el pronóstico y a la dosificación del tratamiento, pues tanto la piel como la respiración cambian muy rápido. Es necesario entrenar las manos para sentir estos cambios. Por lo general la piel, carne y músculos infantiles son suaves y flexibles, y si el niño está enfermo la piel pierde tersura y brillo. En el momento del tratamiento, vigilar especialmente la textura de la piel; en cuanto la del área tratada se modifica, se puede considerar que ya se ha terminado con ella y se puede avanzar a lo siguiente. La excepción es cuando se presentan problemas cutáneos, como la dermatitis atópica u otros, donde la estructura de la piel está estrechamente relacionada con su estado patológico.
  • Debido a las características de la infancia, entre las que se encuentra la inmadurez relativa de meridianos y puntos, pueden combinarse tratamientos basados en patrones (como los típicos de MTC) con otros, como el Shonishin, que no los tienen tan en cuenta
  • Si el niño es mayor de 5 años se puede pensar en utilizar una versión modificada, siempre mucho más suave, de la acupuntura normal
  • Generalmente no reemplazamos el tratamiento médico usual, sino que trabajamos coordinadamente con la medicina convencional. Por ejemplo, en casos de asma, los broncodilatadores como el Ventolín ® son muy eficaces en las crisis, mientras que la acupuntura es muy útil para resolver la condición de base. No descartar el uso de broncodilatadores hasta que la raíz de la patología esté claramente controlada


La Fitoterapia china

Ya hemos mencionado que esta es la herramienta terapéutica de elección en los departamentos de Pediatría de los hospitales chinos. En China la tradición de curación por la hierbas (Fitoterapia) es aún más antigua que la acupuntural, y ha dado lugar a una Farmacopea extensa, eficaz y, si es adecuadamente prescrita, muy segura, ya que está validada por siglos de uso y experiencia clínica.


Las plantas se presentan secas y ya preparadas para su uso en decocción, o bien en forma de extractos de diversa concentración. Aunque la eficacia óptima corresponde a la cocción de plantas, debido a las constricciones de economía y tiempo es cada vez más frecuente usar extractos, que suelen resultar suficientemente eficaces y son mucho más fáciles de administrar y conservar. Tanto si se emplean plantas como extractos, solemos encontrar el problema de la aceptación por parte del paciente... "el niño no se lo quiere tomar", oímos con frecuencia en nuestra consulta, sobre todo si es un niño ya mayorcito. Es verdad que la mayor parte de gustos asociados a la Fitoterapia china resultan extraños a nuestros paladares, y que, por lo tanto, los niños inicialmente los rechazan (rechazar lo desconocido es una conducta habitual en los niños... y en muchos adultos); sin embargo hay que insistir. Mi experiencia personal es que, una vez superada la etapa inicial de rechazo, la mayoría de niños aceptan bien tanto cocciones como extractos. En este asunto, como en muchos otros, es trabajo de los progenitores guiar a la criatura hacia lo que le es beneficioso por encima de lo que le resulta inicialmente más o menos placentero; el cómo hacerlo es cuestión de cada uno, y la buena noticia es que el punto de aceptación suele llegar sorprendentemente pronto 


Además de las plantas o materias simples administradas en fórmulas magistrales la Farmacopea china dispone de una importante cantidad de fórmulas estandarizadas que resultan útiles en la mayoría de casos sencillos y que suelen estar modificadas para mejorar su aceptación (píldoras, jarabes, etc.). Puede ser una buena idea tener a mano en el botiquín doméstico algunas de estas fórmulas preparadas, como, por ejemplo, un antitusígeno, o un regulador general de la digestión


Aunque la dosificación concreta es cometido del especialista, a nivel de información se consideran tradicionalmente las siguientes  dosis de referencia:

  • Recién nacido (hasta día 28): 1/6 de la del adulto
  • Lactante y postlactante (d. 28 -1 a 3 años): 1/3 a 1/2
  • Infantil (3 a 7 años): 2/3
  • Mayores de 7 años: Igual que un adulto, o referirse al peso

 


Y un poco sobre nutrición...

La alimentación es fundamental en cualquier momento de la vida, pero es particularmente importante en sus primeras etapas. El tema es demasiado amplio para tratarlo en este artículo, pero me gustaría presentar tres conceptos importantes en nutrición infantil: la coherencia zoológica, la progresión y la variedad.


Lo que he denominado 'coherencia zoológica' significa que, como cualquier otra filosofía natural, la medicina oriental considera que la alimentación ideal del lactante es la leche materna, y que, en principio, salvo caso de auténtica emergencia, no debería ser sustituida por leche de mamíferos de otra especie. Si verdaderamente es imposible amamantar a una criatura, deben considerarse muy atentamente los preparados vegetales y, si aún así se decide por tomar leche de otro animal, estar muy atento a las inevitables reacciones


En cuanto a la progresión, se trata de tener en cuenta que el sistema digestivo debe desarrollarse de modo armónico, para lo cual debemos empezar por suministrar alimentos muy simples y fáciles de digerir -como carbohidratos y proteínas de bajo peso molecular- y, poco a poco y vigilando, ir proporcionando alimentos cada vez más complejos. El objetivo es evitar provocar intolerancias y alergias que, como, el celiaquismo, pueden alterar gravemente la calidad de vida... de por vida


Y la variedad se refiere a que, con las precauciones debidas, y efectuados todos los ajustes dictados por la condición específica de la persona que está creciendo, la alimentación debe ser lo más variada posible, evitando que las ideas se impongan sobre la fisiología de omnívoros que, hasta el momento, nos caracteriza


No se puede agotar aquí el tema de la alimentación. Podríamos mencionar la necesidad de adecuación alimentación-necesidad, los aditivos y sus efectos, los diferentes procesos que sufren incluso los alimentos 'naturales' antes de llegar a los mercados, los distintos modos de cocinar, etc., Imposible. Pero sí que me gustaría terminar este modesto trabajo mencionando un problema que comienza en la infancia, pero que se extiende cada vez más hasta la edad adulta: el consumo inapropiado de productos lácteos, especialmente de derivados de leche de vaca. Estos productos aún no son un problema en China o Japón, pero constituyen un problema muy común e importante en Occidente. Los lácteos vacunos, que tienden a producir moco, pueden (incluso suelen) causar muchos problemas, como:

  • Intolerancia a la lactosa
  • Irritación de los sistemas respiratorio y digestivo, con producción de flema y manifestaciones diversas, como asma, bronquitis o indigestiones
  • Aumento de predisposición diabética
  • Otitis, alergias, etc.
  • Problemas cutáneos, como eczemas o urticarias


Por lo tanto, en general hay que disminuir o incluso eliminar el consumo de lácteos en la infancia. Algunos síntomas típicos de exceso de lácteos son:

  • Cólicos
  • Vómito, diarrea (especialmente con indigeridos o moco)
  • Migrañas o cefaleas
  • Eczema / asma / bronquitis
  • Afectación del comportamiento (alteración, actividad, sueño)
  • Mucosidad (nariz, pulmones)
  • Otitis recurrentes


En caso de duda sobre el papel de los lácteos en un cuadro clínico determinado, puede sugerirse a los progenitores el siguiente test simple:   

1) Detener el consumo de lácteos por una semana (el niño, o  la madre, si está amamantando)

2) Si se ve reacción positiva, continuar sin lácteos por un mes

3) Al cabo del mes, volver a dar leche: si los síntomas vuelven, queda claro el efecto de los lácteos


Existen alternativas a los productos lácteos de vaca, como, por ejemplo:

  • Leche especial para niños alérgicos (¡úsela aunque no tenga alergias y así evitará que se produzcan!)
  • Leche de cabra: en algunos casos, aún habrá una mala reacción, pero será menor
  • 'Leche' de soja: generalmente es bien aceptada, pero algunos niños son sensibles incluso a este tipo de leche
  • 'Leche' de arroz o de avena.


Si se gestiona bien, la sensibilidad a la leche de vaca y a los lácteos derivados no es permanente. Normalmente, si se evitan reacciones alérgicas durante los tres primeros años y luego se administran lácteos con precaución hasta los cinco -cuando se considera al sistema digestivo plenamente formado-, la criatura siempre podrá disfrutar tranquilamente de un helado o un pastel, teniendo en cuenta que, de cualquier modo, y a pesar de la presión publicitaria, no se trata de productos básicamente benéficos para la salud


En resumen:

  • La Pediatría es una especialidad fascinante de la Medicina Oriental, con gran experiencia clínica y capaz de aportar soluciones no agresivas a muchos de los problemas (como catarros, bronquitis, otitis o trastornos digestivos) que aquejan frecuentemente a nuestra progenie


  • Gracias a la Medicina Oriental podemos tratar a las criaturas sin hacerles el menor daño. Los niños vienen a nuestra consulta contentos, riendo, y quieren volver


  • Existen métodos basados en la Medicina Oriental que son tan eficaces y fáciles de aprender que permiten el tratamiento doméstico de muchas de las enfermedades comunes de la infancia


  • La alimentación es parte integrante de la construcción del ser; lo ingerido forma parte de sus células, pero también de su educación y de su armonía.


  • A pesar de todo, no hay mejor medicina para una criatura que el amor en el hogar. Sentirse querid@, apreciad@, estimado, cuidad@ y educad@ le evitará muchas visitas al pediatra... ¿O tal vez no debería haber puesto esto?



Manuel Rodríguez

  • Graduado en Medicina Tradicional China (Fac. de Beijing, China), Shonishin, Manaka y Toyohari
  • Profesor de Medicina Tradicional China
  • Presidente de la rama española de la Asociación Toyohari



Bibliografía:

  • Pediatría en Medicina China. Manual Clínico. Manuel Rodríguez. La Liebre de Marzo, Barcelona 2008
  • Cuídalos. Guía práctica de cuidado infantil. Manuel Rodríguez / Rayén Antón. La Liebre de Marzo, Barcelona 2008
  • Acupuncture in the treatment of children. J. Scott / T. Barlow, Eastland Press, Seattle, WA, 1986
  • Keeping your child healthy with Chinese Medicine. B. Flaws, Blue Poppy Press, Boulder, CO, 1996
  • A Handbook on TCM Paediatrics. B. Flaws, Blue Poppy Press, Boulder, CO, 2002
  • Pediatric Acupuncture. M. Loo, Churchill Livingstone, London, 2002
  • La massoterapie pour enfants. Luang Chanye, Editions en langues etrangeres, Beijing, 1989
  • Herbs in the treatment of children. J. Scott / T. Barlow, Churchill Livingstone, London 2003
  • Pediatric Bronchitis. Xiao Shuqin et al., Blue Poppy Press, Boulder, CO, 1991
  • Essentials of Traditional Chinese Pediatrics. Cao Jiming et al. Forign languages press, Beijing 1990






[1] Como simple referencia, la Medicina Occidental no comenzó a diferenciar claramente la Pediatría hasta los años 1920. Es justo decir también que desde entonces han aparecido en este campo una impresionante cantidad de subespecialidades, como nefrología pediátrica (1974), gastroenterología neonatal (1975), hematología pediátrica (1974) y gastroenterología pediátrica (1990). Aún así, aunque existen medicinas específicamente pediátricas, es válido afirmar que la mayoría de los remedios que se administran a los niños son los mismos que se prescriben a los adultos, solo corrigiendo sus dosis en función básicamente del peso corporal


[2] Cuídalos. Guía práctica de cuidados infantiles. Manuel Rodríguez/ Rayén Antón. La Liebre de Marzo, Barcelona, 2008


[3] Pediatría en Medicina China. Manual clínico. Manuel Rodríguez.La Liebre de Marzo, Barcelona, 2008


[4] Recordamos que toda la medicina oriental gira alrededor del concepto de Qi, idea muy difícil de traducir en términos occidentales, pero que para los efectos de este artículo, podemos considerar como el conjunto de energía vital, el hálito que anima la vida y que se manifiesta a través de ella






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